Devoto: Una solución a un problema histórico

Devoto: Una solución a un problema histórico

19 Marzo 2018

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Por Claudio Cingolani

Legislador porteño Vamos Juntos


El Jefe de Gobierno porteño y el Ministro de Justicia de la Nación anunciaron que la cárcel de Devoto será trasladada en el plazo de 60-90 días al complejo penitenciario de Marcos Paz. Para los vecinos de la ciudad de Buenos Aires, y por sobre todo para los del barrio, este anuncio significa la puesta en marcha de la solución a un problema de larga data y sobre todo la puesta en valor de una amplia zona y la consecuente mejora en la calidad de vida.

El penal de Devoto está delimitado por las calles Bermúdez, Pedro Lozano, Nogoyá y Desaguadero y fue inaugurado en el año 1927 como una cárcel de contraventores, dependiendo de la Policía Federal Argentina. En 1957 pasó a depender del Servicio Penitenciario Federal, y comenzó a recibir detenidos por todos los delitos. Su capacidad hoy supera los 1800 detenidos.

El traslado de la cárcel es un reclamo histórico de los vecinos que sufren a diario diversos trastornos asociados a la propia dinámica penitenciaria que se ven agravados por su cercano emplazamiento a zonas residenciales. Alguna de las características que influyen negativamente sobre el ambiente son su deficiente estructura edilicia, que se encuentra colapsada; las bajas condiciones de salubridad e higiene, que menoscaban la calidad de vida de los vecinos de una amplia zona de la Ciudad y que no garantizan las condiciones de dignidad para los internos, prescripta por la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales. El edificio es anacrónico y obsoleto produciendo contaminación ambiental, visual y auditiva.

El proyecto para trasladar la Cárcel data de largo tiempo ya que estaba previsto desde el año 1995, en el Plan Director de la Política Penitenciaria Nacional, aprobado por el PEN, mediante el Decreto N° 426/95. Además, por el Decreto N° 1183/03, se aprobó el Plan de Infraestructura Penitenciaria, que da cuenta del traslado de las unidades existentes en la Ciudad de Buenos Aires. También fueron presentados en reiteradas ocasiones proyectos de Ley para que se avance en dicho sentido, como por ejemplo de los diputados Fernando Sánchez y por Paula Oliveto.

La puesta en obra de esta decisión es un logro que viene a saldar un reclamo histórico. Se trata de la última cárcel que quedaba en la ciudad de Buenos Aires. El terreno que quedará libre será utilizado en un 65% para espacios públicos y el restante será puesto a licitación para la construcción de viviendas. Con esos ingresos se solventará la construcción del nuevo penal.

Es importante destacar que esto fue posible gracias al trabajo en conjunto entre la Ciudad y la Nación. El trabajo en equipo es la clave para que sigamos avanzando en la ciudad y en la Argentina que queremos.

 

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